Fondo Historico 

Antes de comenzar con el "Fondo historico" repasemos un poco. 

La palabra “Teología” viene de dos palabras griegas, “Theos” y “logos” que significan “Dios” y “razón, orden, palabra o estudio” respectivamente. Cuando unimos estas palabras, la palabra “teología” significa “estudio de Dios”. Y “Sistemática”: se deriva de “sunistano”, un verbo griego que significa organizar, o componer una pluralidad de cosas en un todo. En nuestro caso el empleo de la palabra implica que el estudio de Dios en su relación con el mundo y el hombre es susceptible de ser organizado como un todo sistemático. En otras palabras se refiere a algo que es puesto bajo un sistema.  Teología sistemática es, por lo tanto, la división de la teología bajo sistemas que explican sus diversas áreas. Por ejemplo, muchos libros de la Biblia dan información acerca del pecado. La Teología Sistemática toma toda la información sobre el pecado de todos los libros de la Biblia, y la organiza dentro de un sistema al que llamamos “Hamartiología” o “estudio de la doctrina del pecado”. Eso hace la Teología Sistemática; organiza las enseñanzas de la Biblia en categorías (o sistemas). La palabra «sistemático» sugiere así un grado relativamente elevado de integración, coherencia, y correspondencia entre las afirmaciones y los hechos.

Nota importante:

• El término "teología" ya estaba en uso antes del advenimiento de Cristo y del desarrollo de la Iglesia Cristiana, por lo que debemos recordar que no es un término puramente cristiano, sino que es utilizado por todas las religiones. En su sentido más general, el término teología puede aplicarse a las investigaciones científicas de personas sagradas, cosas o relaciones, ya sean éstas reales o imaginarias. El vocablo es, pues, elástico, y debe hacerse más definido y específico por medio del uso de términos calificativos como Teología Cristiana (en nuestro caso es teología sistemática desde la perspectiva pentecostés).

 
Doctrinas en las que se divide la teología sistemática:

►La Teología Propia: es el estudio de Dios, el Padre.

►Bibliología: es el estudio de la Biblia.

►Cristología: es el estudio de Dios el Hijo, el Señor Jesucristo.

►Pneumatología: es el estudio de Dios el Espíritu Santo.

►Soteriología: es el estudio de la salvación.

►Eclesiología: es el estudio de la iglesia.

►Angelología: es el estudio de los ángeles.

►Antropología: es el estudio de la humanidad.

►Hamartiología: es el estudio del pecado.

►Escatología: es el estudio del fin de los tiempos.

• (Dependiendo del libro de teología sistemática que se use, pueden variar el número de doctrinas y sus clasificaciones)

 
El fondo histórico
La perspectiva pentecostal.

Todo estudio que se haga del pentecostalismo debe prestar gran atención a los acontecimientos de este período, y en particular a la doctrina de la perfección cristiana que enseñaban Juan Wesley, el padre del metodismo, y su colaborador John Fletcher. Wesley urgía a sus seguidores en su publicación "A Short Account of Christian Perfection" (Una breve explicación de la perfección cristiana), (1760) a buscar una nueva dimensión espiritual en su vida. Esta segunda obra de la gracia, distinta a la conversión, liberaría a la persona de los defectos de su naturaleza moral que provocan una conducta pecaminosa.
Esta enseñanza se extendió a América del Norte e inspiró el crecimiento del movimiento de Santidad. Una vez centradas en la vida santificada, aunque sin mencionar las lenguas, las imágenes de tipo pentecostal tomadas de las Escrituras (por ejemplo, “derramamiento del Espíritu”, “bautismo en el Espíritu Santo”, “lenguas de fuego”) terminaron por convertirse en algo típico de la literatura y los himnos del movimiento de Santidad. La complexión cada vez más “pentecostal” del movimiento de Santidad preparó a sus adherentes a considerar los dones del Espíritu dentro de la vida de la Iglesia. 

La teología y la experiencia.

La Teología. 

Desde la perspectiva pentecostal, esta, tiene como temas o doctrinas principales: el arrepentimiento, la regeneración, la justificación, la santificación, el bautismo del Espíritu Santo, el hablar en otras lenguas según la operación del Espíritu, la sanidad divina del cuerpo y la segunda venida premilenaria de Cristo.

La teología pentecostal enfatiza “El evangelio cuadrangular”: •  Jesús nos salva de acuerdo con Juan 3:16. • Nos bautiza con el Espíritu Santo de acuerdo con Hechos 2:4. • Sana nuestro cuerpo de acuerdo con Santiago 5:14-15 y • Jesús vendrá de nuevo de acuerdo con 1 Tesalonicenses 4:16-17. Este patrón de los cuatro puntos expresa con más claridad y de manera más transparente la lógica de la teología pentecostal.

 • La experiencia.
El creyente pentecostal ve las experiencias producidas por la obra del Espíritu Santo como secundarias a la Biblia en cuanto a nivel de autoridad. La experiencia verifica, aclara, pone de relieve o apoya las verdades de la Biblia, y esa función del Espíritu es importante y fundamental.

 
Historia.
 Poner línea del tiempo a la historia de la Iglesia es importante para hacer notar que el Espíritu Santo no se había ido, sino, que las verdades a cerca de la obra del Espíritu Santo en la vida y misión de la Iglesia habían sido descuidadas durante largo tiempo. En parte por: 1) por darle importancia a resolver herejías doctrinales en los primeros siglos de su historia  y 2) por la influencia de la política en la Iglesia. Es así que la doctrina del Espíritu Santo, quedó relegada y prácticamente  olvidada, aunque no olvidada del todo.
Recientemente, los eruditos han arrojado nueva luz sobre la historia de los movimientos carismáticos, demostrando que este interés en la obra del Espíritu Santo ha permanecido durante toda la historia de la Iglesia.

 
La continuidad de los carismas:

• Dos avivamientos en el siglo 19, Uno en Inglaterra en 1830 bajo el ministerio de Edward Irving y otro en el extremo sur de la India bajo el ministerio de los Hnos. de Plymouth en 1860, podrían ser considerados como antecedentes al pentecostalismo moderno.

Benjamín B. Warfield y otros como él, sostenían que los carismas, tuvieron que cesar necesariamente al terminar la Era Apostólica.

El  movimiento de Santidad. Creían en la purificación instantánea del pecado, esto es, que ya no podían pecar conscientemente; en la recepción de poder espiritual y en la sanidad inmediata por fe.

 
Hombres de Dios y sus perspectivas sobre la santidad y el Espíritu Santo:

 • Juan Wesley (padre del metodismo), enfatizaba la perfección cristiana  con el bautismo del Espíritu Santo. A esto se llamó el “Concepto wesleyano de la perfección impecable”).

• Carlos Finney, creía que el bautismo en el Espíritu proporcionaba poder divino para alcanzar la perfección cristiana.

• Dwight L. Moody y R. A. Torrey, abrigaban la noción de que existía una segunda obra para darles poder a los creyentes. No obstante aun con esta investidura de poder, la santificación retenía su naturaleza progresiva.

• En las conferencias que se llevaban a cabo en Keswick, Inglaterra, los maestros creían que el bautismo en el Espíritu traía consigo una vida de continua victoria (la “vida más alta” o “más profunda”) caracterizada por la plenitud del Espíritu.

• Charles C. Cullins, A. B. Simpson, A. J. Gordon, eran defensores de la sanidad y basaban gran parte de sus creencias en Isaías 53:4-5, y en las promesas de sanidad del Nuevo Testamento. Puesto que Cristo no había llevado solamente sobre sí los pecados, sino que también había cargado con las enfermedades, los que viviesen por fe en la promesa de Dios (Éxodo 15:26) ya no necesitarían asistencia médica.

• Benjamín Hardin Irwin, radical predicador wesleyano de Santidad, comenzó a enseñar en 1895 que había tres obras de la gracia. Para él la segunda bendición iniciaba la santificación, pero la tercera traía el “bautismo del amor ardiente”, o sea, el bautismo en el Espíritu Santo. La línea principal del Movimiento de santidad condenó esta “herejía de la tercera bendición” (la cual, entre otras cosas, creaba el problema de distinguir entre las evidencias de la tercera y las de la segunda).

 
La teología pentecostal y las misiones:

Aunque en general los evangélicos del siglo xix adoptaron un punto de vista amilenario o postmilenario, fue este último el que captó el espíritu de la época. Sin embargo, La sombría evaluación del futuro inmediato realizada por los premilenaristas engendró fuertes preocupaciones entre los consagrados a la evangelización del mundo. Las exposiciones premilenaristas de Daniel, Zacarías y el Apocalipsis; el surgimiento del movimiento sionista; la carrera de armamentos en la década de los noventa y la cercanía del fin de siglo hicieron que muchos se preguntaran en voz alta cómo oirían el mensaje del evangelio tantos millones de humanos aún no alcanzados, para que los librara de la destrucción eterna.
La combinación de los temas de Cristo como Salvador, Bautizador (con el Espíritu Santo), Sanador y Rey que viene, descrita como el “evangelio completo” o el “evangelio cuádruple” reflejaba el anhelo de restaurar en los últimos días el cristianismo del Nuevo Testamento (recordemos que Jesús nos salva de acuerdo con Juan 3:16. Nos bautiza con el Espíritu Santo de acuerdo con Hechos 2:4. Cura nuestro cuerpo de acuerdo con Santiago 5:14-15 y Jesús vendrá de nuevo de acuerdo con 1 Tesalonicenses 4:16-17).

 El uso del don de las lenguas en la evangelización. El interés ampliamente extendido por el bautismo y los dones del Espíritu convenció a algunos de que Dios les otorgaría el don de lenguas para equiparlos con idiomas humanos identificables (xenolalia) (en contraste con Glosolalia) a fin de predicar el evangelio en otras naciones, acelerando así el evangelismo misionero.
A fines de siglo, en el movimiento de Santidad se estaban preocupando por la “reforma pentecostal de la doctrina wesleyana” y los cuatro temas del evangelio completo. De hecho, cuando comenzó el movimiento pentecostal unos cuantos años más tarde, sólo la prioridad concedida al don de lenguas lo distinguiría teológicamente de las creencias del movimiento de Santidad.

Contribución de Charles Fox Parham. (Topeka, Kansas. Enero 1901). Predicador del movimiento de Santidad, junto con sus alumnos se regocijaron de haber sido bautizados con el Espíritu Santo y hablar en lenguas (xenolalia). Él enseña que las lenguas son la evidencia del bautismo en el Espíritu Santo (según Parham, la tercera obra de gracia; 1) justificación (conversión), 2) la santificación, y 3) el bautismo del Espíritu Santo). Sus temas de la esperanza escatológica y del poder evangelístico marcaron el sendero tomado por los pentecostales de raza blanca en sus vigorosos esfuerzos por predicar el evangelio hasta lo “ultimo de la tierra” (Hechos 1:8). •Enseñó también, que quienes recibían el bautismo en el Espíritu Santo eran sellados como la “Esposa de Cristo”, serían santificados y preparados como un grupo selecto que serían arrebatados en el rapto y los demás enfrentarían la prueba de sobrevivir en la Gran Tribulación. Sus enseñanzas fueron marginadas en el movimiento pentecostal, pero ciertamente suscitaron un tema que sigue vigente: la singularidad de la obra del Espíritu en quienes han hablado en lenguas, en comparación con quienes no lo han hecho.

 
El avivamiento de la Calle Azusa.
(1906-1909).
•Breve historia del avivamiento en la calle azusa.
En 1905, un pequeño grupo de creyentes afro-americanos, hambrientos por un avivamiento, fueron expulsados de la Segunda Iglesia Bautista en Los Ángeles. Eventualmente, se comenzaron a reunir en una casa ubicada en la Calle Bonnie Brae, donde el despertar de un avivamiento y manifestaciones espirituales comenzaron a atraer a un gran número de personas. El inigualable líder de este grupo fue William Joseph Seymour, un hombre humilde e inculto, hijo de padres que habían sido esclavos. Para Seymour, el mensaje del momento era una renovación del Pentecostés, según la evidencia de la llenura del Espíritu Santo, acompañado por el hablar en otras lenguas. Cuando se esparció la voz de este fuego de avivamiento a través de la ciudad de Los Ángeles, multitudes de personas comenzaron a llenar la casa en la Calle Bonnie Brae. Era evidente que se necesitaba un lugar más grande.

Finalmente, encontraron un deteriorado edificio vacante en la 312 Calle Azusa, y lo alquilaron. En el pasado, en ese edificio se había congregado la Iglesia Episcopal Africana (AME, por sus siglas en inglés). Sin embargo, la estructura de dos pisos de 40 x 60 pies [12.192 x 18.288 metros] había sido abandonada. Un contratista la utilizaba para guardar materiales de construcción y como establo para almacenar heno y proteger el ganado. Pero en unos pocos días, el sábado 14 de abril de 1906 (con aserrín en el piso, con paja alrededor del altar y dos cajas de madera como púlpito), se celebró el primer servicio en la Misión de la Calle Azusa. Desde el inicio mismo del avivamiento, el toque soberano de Dios estuvo sobre William Seymour y las personas que lo acompañaron.

Durante un período de tres años, el avivamiento continuó 24 horas al día, los Siete días de la semana. En ocasiones la asistencia sobrepasó las 1,000 personas. Muchas personas de diferentes partes del mundo llegaron para recibir su “Pentecostés”. Aun antes de llegar al lugar del avivamiento, muchos ya habían sido tocados por el Espíritu Santo. Lo que se ha denominado el “avivamiento más grande del mundo” ha resultado, en nuestros días, en un vasto ejército de más de 600 millones de creyentes llenos del Espíritu, tocando a cada nación de la tierra. Participación mundial.
Uno de los fenómenos del Avivamiento en la Calle Azusa fue su increíble poder para atraer a centenas de cristianos de todo el mundo (De hecho el legado de Seymour fue: la reconciliación de las razas por la integración de estas en los cultos, catalizada por el fruto del Espíritu).

 
Divisiones por diferencias teologícas.

Hubo varias disputas que dividieron a los pentecostales (la más evidente es en cuanto a la doctrina de la trinidad con los pentecostales unitarios).

a. La doctrina de las lenguas como “evidencia inicial” del bautismo en el Espíritu.

b. La pregunta sobre la santificación; ¿Es instantánea o progresiva?

c. El bautismo en agua en el nombre de Jesús solamente.

 • Los términos griegos Xenolalia: hablar en lenguas en un idioma conocido que no conoce quien lo habla. y Glosolalia: el don de hablar en otras lenguas dado por el Espíritu Santo (mayormente lenguas desconocidas).

 El desarrollo de la teología de las Asambleas de Dios.

El concilio general de Las Asambleas de Dios fue constituido en Abril de 1914.

Esto fue parte de lo que se hizo para proteger la doctrina.

a. Establecer artículos de Fe.

b. Proveer a los creyentes respuestas solidas ante las doctrinas erróneas.

c. Los pentecostales han estado luchando por mantener el equilibrio entre las enseñanzas bíblicas y su experiencia religiosa.

Conclusión:

 •El pentecostalismo moderno surgió del movimiento de Santidad del siglo XIX.
•La formulación del evangelio completo, la preocupación por la evangelización del mundo en los días finales de la historia, y la intensa oración por el derramamiento del Espíritu Santo precipitaron los avivamientos de Topeka, Kansas; Los Ángeles (Azusa) y los muchos que les siguieron.
•Los movimientos pentecostal y carismático de este siglo han indicado que ha tenido lugar algo de importancia poco usual en este momento de la historia de la Iglesia: Dios ha estado derramando el  Espíritu Santo sobre los cristianos de todas partes que están buscando una  vida llena del Espíritu caracterizada por la santidad y el poder espiritual.
El escenario contemporáneo llama a la Iglesia a evaluar nuevamente su fidelidad a Dios y su misión en el mundo. Por consiguiente, el estudio piadoso y exhaustivo de las Escrituras, la teología, la misionología y la historia de la Iglesia constituye un importante don del Cristo resucitado a su Iglesia.

 
• No confundir “El día de Pentecostés” o el “Pentecostés”, que fue cuando comenzó la Iglesia y la predicación del evangelio a todo el mundo (Hechos 2), con “movimiento pentecostal”,  que es lo que se ha explicado en este fondo histórico. La Iglesia y cada creyente que forma parte de ella tenemos como principio el día de Pentecostés, pero el movimiento como tal, va surgiendo después de la reforma del siglo xvi cuando se rompe la ligadura con la iglesia romana.