Los espíritus creados.

Los ángeles.

Aunque se menciona a los ángeles en muchos lugares de la Biblia, más frecuentemente en el Nuevo Testamento que en el Antiguo, muchos estarían de acuerdo con Tim Unsworth que dijo: “Al parecer, es difícil llegar a tener una idea clara sobre ellos”. Con todo, el examen de estos seres creados nos puede acarrear beneficios espirituales. Los contextos angélicos siempre tienen a Dios o a Cristo como punto de enfoque (Isaías 6:1-3; Apocalipsis 4:7-11). La mayor parte de las apariciones angélicas son fugaces y sin que haya mediado provocación o predicción.

¿Por qué estudiar Angelología?

Porque el estudio de los ángeles puede estimular valores cristianos como los siguientes:

• Humildad. Los ángeles son seres cercanos a Dios y, sin embargo, sirven a los creyentes la mayor parte de las veces de maneras invisibles, algunas desconocidas por nosotros.

• Confianza, seguridad y calma. En momentos de desesperación, Dios asigna a estos poderosos seres para que asistan a los más débiles entre los creyentes.

• Responsabilidad.

• Sano optimismo.

• Un concepto correcto y cristiano de nosotros mismos.

• Un temor reverencial.

• Por su participación en la historia de la salvación. Dios usó ángeles, Miguel y Gabriel en especial, en la historia sagrada, a fin de preparar las cosas para el Mesías.

El estudio de los ángeles es una parte vital de la Teología.

 Las opiniones sobre los ángeles a lo largo de la historia.

En las tradiciones paganas (algunas de las cuales influyeron en el judaísmo tardío), los ángeles eran considerados seres divinos algunas veces, y otras, fenómenos naturales. Eran seres que hacían buenas obras a favor de la gente, o eran las mismas personas que hacían las buenas obras.

• La palabra Ángeles se traduce del hebreo “mal’ak” y dele griego “ánguelos” que significa básicamente: “MENSAJEROS”.

A los cristianos el conocimiento de los ángeles nos llega solamente por revelación divina, es decir, por las Sagradas Escrituras.

Los asirios y los griegos les pusieron alas a algunos seres semidivinos. Hermes tenía alas en los talones. Eros, “el veloz espíritu volador del amor apasionado”, tenía alas unidas a los hombros. Añadiendo una idea juguetona, los romanos inventaron a Cupido, “el ángel o dios del amor”.

Platón, antiguo filósofo griego (427-347 a.C.), habló también de unos eficientes ángeles guardianes.

Recordemos que las Escrituras hebreas sólo les dan nombre a dos de los ángeles que mencionan: Gabriel (4 veces; Dn. 8:16; 9:21. Lc. 1:19,26), que iluminó el entendimiento de Daniel (Dn. 9:21-27), y el arcángel (ángel jefe) Miguel (5 veces; Dn. 10:13,21; 12:1; Judas 1:9; Ap. 12:7), el protector de Israel (Dn. 12:1).

La literatura apocalíptica judía extra bíblica, como el libro de Enoc (105–64 a.C.), reconoce también que los ángeles asistieron en la entrega de la ley mosaica. Además, el libro apócrifo de Tobías (200–250 a.C.) inventa un arcángel llamado Rafael, quien ayuda repetidamente a Tobías en las situaciones difíciles. En realidad, sólo hay un arcángel (ángel jefe): Miguel (Judas 9).

Durante el período del Nuevo Testamento, los fariseos creían que los ángeles eran seres sobrenaturales que nos comunicaban con frecuencia la voluntad de Dios (Hechos 23:9). En cambio, los Saduceos, bajo la influencia de la filosofía griega, decían que “no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu” (Hechos 23:8).

Antes de pasar a la Biblia veamos algunas opiniones:

Opiniones sobre los ángeles a lo largo de la historia:

Los paganos: creían que los ángeles son seres divinos o humanos que hacen buenas obras.

Los evolucionistas: creen que la angelología Evolucionó desde la prehistoria, del gruñido de la selva al tronido del cielo.

Los padres de la Iglesia en los primeros siglos después de Cristo todos creían en la existencia de los ángeles, veamos solo algunos:

Ignacio de Antioquia: Creía que la salvación de los ángeles también dependía de la sangre de Cristo.  Orígenes, los declaro sin pecado, diciendo que si era posible que cayera un ángel, entonces era posible que un demonio fuera salvo (Esto último terminó siendo rechazado por los concilios eclesiásticos).

Otros líderes como: Jerónimo, creía que se les concedían ángeles guardianes a los humanos al nacer. Pedro Lombardo,  añadiría que un solo ángel podía guardar a muchas personas al mismo tiempo. Dionisio Areopagita (alrededor del añ0 500), describió al ángel como una imagen de Dios, una manifestación de la luz inmanifestada, un espejo puro, lo que es más claro, sin defecto, incontaminado e inmaculado. Como Ireneo cuatro siglos antes (alrededor de 130–195), también formuló hipótesis relacionadas con una jerarquía angélica. Más tarde, Gregorio Magno (540–604) les atribuiría a los ángeles el mando sobre cuerpos celestiales.

En la cristiandad medieval todo lo anterior comenzó a asimilarlo de tal forma que comenzó a incluir el culto a los ángeles en su liturgia. El papa Clemente X (papado del 1670-1976) proclamó una festividad para honrar a los ángeles.

Juan Calvino (1509-1564): Creía que “los ángeles son los dispensadores y administradores de la beneficencia de Dios a favor nuestro.

Martin Lutero (1483-1546): Decía que estos seres espirituales creados por Dios sirven a la Iglesia y al reino, al estar muy cerca de Dios y del cristiano.

La era del Racionalismo (siglo XIV) y en adelante comenzaron diciendo no eran válidos porque no eran necesarios.

Fue el teólogo liberal Paul Tillich (1886–1965) quien propusiera la opinión más radical del período moderno. Él consideraba a los ángeles como esencias platónicas: emanaciones de Dios, quien deseaba hacer algo más que revelarse a la humanidad. Creía que, en realidad, los ángeles querían regresar a la esencia divina de la que procedían, y ser nuevamente iguales a Él. Karl Barth (1886–1968), padre de la neo-ortodoxia, calificó este tema como “el más notable y difícil de todos”. Reconoció el dilema del intérprete: ¿Cómo se podía “avanzar sin volverse temerario”; ser “a un tiempo abierto y cauteloso, crítico e ingenuo, lúcido y modesto?” Millard Erickson, teólogo conservador, hizo una enmienda a este sentimiento de Barth, añadiendo la observación de cómo alguien se puede sentir tentado a omitir o descuidar el tema de los ángeles, y, sin embargo, “si nos consideramos fieles estudiosos de la Biblia, no tenemos más opción que hablar de estos seres”.

Sin embargo en el escenario moderno: Hay una ensalada de creencias en cuanto a los ángeles, desde que no existen hasta orar y confiar en los ángeles.


Las evidencias bíblicas


Sólo existe una manera de desmitologizar las fantasías populares acerca de los ángeles: volver a la realidad bíblica. Los ángeles disfrutan de una razón para su propia existencia, que todos los seres con volición pueden experimentar. Adoran a Dios y le sirven. En general, su razón de ser, reflejada en los términos hebreo y griego traducidos como “ángel” (mal’ak y ánguelos, “mensajero”), es ser portadores del mensaje de las palabras y las obras divinas. Por consiguiente, los ángeles son ante todo servidores de Dios. También sirven a los humanos, como resultado directo de su servicio a Dios.

Los ángeles tienen una naturaleza exclusiva suya; son superiores a los humanos (Salmo 8:5), aunque inferiores al Jesús encarnado (Hebreos 1:6).

La naturaleza de los ángeles.

Son Seres Creados. (Nehemías 9:6; Colosenses 1:16; Salmo 148:2-5) Son Seres Espirituales e Invisibles. (Hebreos 1:7,14; Salmo 104:4; Efesios 6:12) Esto significa que son incorpóreos – inmateriales. Pablo dice que nuestra lucha no es “contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades…” (Efesios 6:12)

Aunque son espíritus, los ángeles se han presentado a los hombres en forma humana (Génesis 19:1; Mateo 1:20; Lucas 1:26; Juan 20:12)

Los ángeles son reales, pero no siempre son visibles (Hebreos 12:22).

Los ángeles adoran, pero no han de ser adorados (Salmos 148:2).

Los ángeles sirven, pero no son servidos.

Los ángeles acompañan a la revelación, pero no la sustituyen ni parcial ni totalmente.

Los ángeles saben mucho, pero no lo saben todo.

El poder angélico es superior, pero no supremo.

Los ángeles toman decisiones.

El número de los ángeles es inmenso, “muchos millares” (Hebreos 12:22); “millones de millones” (Ap. 5:11); “legiones” (Mt. 26:53).

Los ángeles trabajan para Dios en obediencia a sus dictados; nunca fuera de ellos. (Heb. 1:14).

Aunque los ángeles son enviados a servirnos, no hay ningún caso en que algún creyente puede exigir su ayuda. Solo Dios puede darles órdenes.

El Antiguo Testamento habla de seres similares

a) Querubines: (heb. Keruvim) “bendecir, alabar, adorar” Los querubines aparecen por primera vez en la entrada del jardín del Edén: “… y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Gn. 3:24). Sobre el arca del pacto, en el lugar santísimo del tabernáculo en el desierto, se hicieron dos querubines de oro como parte del propiciatorio (Ex. 37:6–9; II R. 19:15). También se dice que están tejidos en la hermosa cortina interior del tabernáculo y del templo (Ex. 26:1). Ezequiel se refiere a ellos en diecinueve (19) ocasiones diferentes. De estas y otras referencias parecería que tienen que ver con la justicia y majestad del trono de Dios.

b) Serafines: (heb. Saraf, “quemar”) La palabra significa “los que arden.” Se les menciona sólo en el capítulo seis de Isaías. Son vistos por el profeta, parados por encima del trono de Dios, cada uno teniendo seis alas. Están ocupados en alabar a Dios, dando voces el uno al otro, “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” (Isa. 6:1-3) como los querubines guardan el trono de Dios.

c) mensajeros: Solo se menciona a los mensajeros o vigilantes (arameo irim, termino relacionado con el hebreo de Ur, “estar despierto”) en Daniel 4:13, 17,23. Son seres Santos que son ardientes promotores de los soberanos decretos de Dios, y que demostraron el soberano dominio de Dios sobre Nabucodonosor.
           

Algo más de Miguel y Gabriel.

Estos dos son distinguidos y distintos entre las huestes angelicales porque son los únicos dos cuyos nombres son mencionados. Miguel es mencionado en cinco ocasiones diferentes en la escritura. “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo…” (Dn. 12:1).

“Miguel” quiere decir “¿Quién es como Dios?” y también a Miguel se le llama Arcángel (jefe de ángeles) en Judas 9, y protector de Israel en Dn. 12:1

Gabriel, que significa “el poderoso”, nunca es mencionado como arcángel en la Biblia, pero a menudo se lo ha llamado así. Es mencionado cuatro veces en la escritura y siempre como portador de grandes noticias respecto a los propósitos de Dios. (Daniel 8:15–27; Daniel 9:20–27; Lc. 1:13, 19; Lc. 1:26–38).

El Antiguo Testamento habla del Ángel de Jehová.

La expresión “el Ángel de Jehová”, que es usada a través de todo el Antiguo Testamento, esta persona es la segunda persona de la deidad, Cristo mismo en presencia pre encarnada.

El ángel de Jehová se le apareció a Agar al estar ella huyendo de la casa de Abraham (Gn. 16:7–14). Cuatro veces en este pasaje es usada la expresión “el Ángel de Jehová”, pero en el versículo trece leemos: “Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿no he visto también aquí al que me ve?” Agar reconoció a este “Ángel de Jehová” como el verdadero Dios.

Se le apareció a Abraham cuando estaba por matar a su hijo Isaac (Gn. 22:11–18). Fue Dios quien le dijo a Abraham ir a ofrecer a su hijo, y cuando Abraham levantó el cuchillo para hacerlo “El ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham… No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.” Definitivamente el “no me rehusaste” se refiere a Dios.

Se le apareció a Moisés en la zarza que ardía, pero que no era consumida (Ex. 3:2–5). En este pasaje leemos, en el versículo dos, que “se le apareció el Ángel de Jehová” a Moisés “en una llama de fuego en medio de una zarza.” En el versículo cuatro esta misma persona es llamada “Dios:”, “lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!”

Se mostró a Gedeón mientras sacudía un poco de trigo en el lagar, escondiéndolo de los madianitas (Jue. 6:11–23). En el versículo doce leemos de la aparición del “Ángel de Jehová” a Gedeón. En el versículo catorce se nos dice: “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con ésta tu fuerza.”

En Jueces 13:2–23 se encuentra la narración de varias visitas a Manoa y a su esposa (padres de Sansón). Siendo Jesucristo mismo.

60 veces aparece el  nombre de “el Ángel de Jehová” en el Antiguo Testamento.

 
Obra de los ángeles.

El principal ministerio de los ángeles buenos es aquel de alabar y ofrecer incesante adoración a Dios: “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.” (Ap. 5:11, 12).

Los ángeles obran en la vida de Cristo. Los ángeles han mostrado, y continúan mostrando un gran interés en la persona y el ministerio de Jesucristo. (Lc. 1:26–38; Mt. 1:20; Mt. 4:11; Mt. 28:2–7; Hch. 1:11; Mt. 16:27; 25:31)

Los ángeles obran en la vida de los creyentes. Es de suma importancia que los creyentes entiendan el ministerio de los ángeles a su favor, para que su fe sea alentada respecto a esta provisión de gracia que Dios ha hecho para ellos (Heb. 1:14; sal. 91:11-12). Hay gozo en los ángeles cuando un pecador se arrepiente pero también estarán presenten en el juicio contra aquellos que rechacen a Cristo.


Satanás y los Demonios.

La biblia es la fuente de todas las respuestas a preguntas relacionadas con Satanás y los demonios. Aunque nunca se le debe dar a Satanás importancia inmerecida, es importante que seamos conscientes del lugar que se le da en la Escritura.

Aunque la demología no juega un papel significativo en el Antiguo Testamento si existe la presencia de un adversario satánico.

• En el huerto del Edén: En la primera ocasión (Gn. 3:1–15) es visto en el disfraz de la serpiente que tentó a Eva y causó el primer pecado sobre la tierra.

• En el libro de Job: en dos ocasiones, donde es visto cuando “vinieron a presentarse delante de Jehová, los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás” y de allí resultaron las dramáticas confrontaciones entre Satanás y Dios que llevó a la variedad de pruebas a las que Job fue sujeto (Job 1:6–12; 2:1–7) (Zacarías 3:1, 2)

El origen de Satanás.

Satanás tiene el mismo origen de los ángeles malos ya que él fue el promotor de la rebelión. Satanás era originalmente Lucifer que quiere decir, "el que lleva la luz, el más glorioso de los ángeles". Pero él, lleno de orgullo aspiraba ser "como el Altísimo" y “cayó”. (Isa. 14:12-15, Ez. 28:12-19) Como castigo inmediato, Satanás fue echado del cielo en compañía de muchos ángeles que estuvieron de acuerdo con su rebelión.

Su Naturaleza.

No hay que pensar en Satanás como un animal con cuernos y cola, pues él es un espíritu y no tiene cuerpo. Algunas veces se presenta como "ángel de luz" (II Cor. 11:14).

Su Carácter.

El carácter de Satanás se puede ver por los nombres que se le dan en la Escritura.

1. Abadón (perdición) - Ap. 9:11.

2. Apollyón (destruidor) - Ap. 9:11.

3. Belzebub - (príncipe de demonios) - Mat. 12:24-27.

4. Belial (vileza) - 2 Cor. 6:15.

5. Diablo (blasfemador) - Mat. 4:1.

6. Satanás (adversario) - Zac. 3:1; 1 Ped. 5:8.

7. Gran Dragón - Ap. 12:9.

8. Serpiente - Ap. 12:9.

9. dios de este mundo - 2 Cor. 4:4

10. Mentiroso, homicida - Jn 8:44.

11. Lucifer (portador de luz) - Is. 14:12.

12. Príncipe de este mundo - Jn 12:31.

13. Príncipe del poder del aire - Ef. 2:2.

14. Tentador - I Tes. 3:5.

15. El Malo - Mt. 13:19.

Su Morada.

Actualmente su morada no está restringida a un solo sitio, veamos:

1. Tiene acceso al cielo (Job. 1:6; Zac. 3:1; Luc. 10:18).

2. Anda por el aire (Ef. 6:12).

3. Anda rodeando el mundo (Job 1:7; 2:2; 1 Ped. 5:8).

Su Obra.

1. Es el origen del pecado (Gen. 3:1-6).

2. Es el autor de muchas enfermedades (Luc. 13:16, Hech. 10:38).

3. Es el autor de la muerte (Heb. 2:14).

4. Tienta (Mt. 4:1-9).

5. Enreda (1 Tim. 3:7).

6. Pone pensamientos malos (Juan 13:2, Hech. 5:3).

7. Ciega el corazón (2 Cor. 4:4).

8. Entra en el hombre (Juan 13:27).

9. Quita la buena semilla, siembra cizaña (Mt. 13:25, Mr. 4:15).

10. Dará poder al Anticristo (2 Tes. 2:9-10).

11. Resiste a los siervos de Dios (2 Cor. 12:7).

12. Acusa (Ap. 12:10).

 
Algunos métodos de ataque:

a) Intimidación (1 Ped. 5:8).

b) Seducción (2 Cor. 11:3).

c) Disfraz (hipocresía, encubrimiento, enmascaramiento, fingimiento, etc.) (2 Corintios 11:14).

Su Destino.

1. Durante el milenio estará atado (Ap. 20:1-3).

2. Después del milenio será soltado (Ap. 20:3, 7-9).

3. Al fin será sentenciado y echado en el infierno (Ap. 20:10).
 

Los lugares de su obra.

Es activo en el cielo (Job 1:6). Dios le permite entrar delante de Él para acusar a los creyentes (Ap. 12:10). Por esta razón necesitamos un abogado (1 Juan 2:1). Satanás y sus seguidores (ángeles y demonios) son llamados "huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:11-12).

Es activo en el mundo. Es llamado el "Príncipe de este mundo" en Juan 14:30. Él es el "dios de este siglo" (2 Cor. 4:4), y es como un león rugiente (1 Ped 5:8).

Satanás tiene mucho poder (2 Tes. 2:9; Judas 9).

Aunque Satanás solo se mueve con el permiso de Dios, Debemos respetar su poder. Él no es un juego.

Presenta imitaciones o sustituciones (2 Cor. 11:4, 13-15). "Otro jesús" quiere decir "falso salvador", "otro espíritu" para guiar; "otro evangelio", es un falso plan de salvación; "falsos obreros" y ¡ángel de luz! Su propósito es que los hombres no sean salvos.

Estorba la vida de los cristianos (1 Tes. 2:18).

Estorba la obra de Dios (Mr. 4:15).

La Victoria de Dios sobre Satanás y los demonios.

Dios con nosotros. Mateo 1:21.

La venida de Jesucristo, el Hijo de Dios, para traernos salvación y liberación.

Por medio de la muerte de Cristo, en la cruz, Jesús destruyo “al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” y libero “a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (heb. 2:14-15)

A. La victoria final sobre él es segura (Rom. 16:20, Ap. 20:10).

B. Cristo ganó la victoria en su muerte y resurrección

(Heb. 2:14).

C. El cristiano puede tener la victoria sobre él por medio de Cristo.

• La armadura de Dios (Efesios 6:11-18). • Vigilando (I Pedro 5:8). • Someterse a Dios y resistir al Diablo (Santiago 4:7).

La tensión entre la soberanía de Dios y el conflicto con Satanás.

Si realmente Dios es el soberano de todo, ¿Cómo es posible que alguien aunque sea Satanás, se le pueda oponer realmente?

El reinado soberano de Dios tiene una dimensión futura.

La realidad del reino de Dios como presente ahora, pero aun no cumplido, significa que el reinado soberano de Dios como señor incluye la hostilidad satánica. Pero solo hasta el reinado Absoluto de Cristo.

Algunas razones por la cual Dios permite la existencia del mal.

• Dios somete a prueba el libre albedrio del hombre.

• La voluntad de Dios es que el bien triunfe y usa al hombre con esos fines.

• Dios permite la hostilidad satánica de una manera provisional.

 

El lugar de Satanás y los Demonios en la Teología Cristiana.

Muchos estudian la teología a la luz de la demonología. Se ve a Cristo solamente como el instrumento para derrotar al diablo.

Algunos creen erróneamente que los demonios pueden poseer y dominar a los cristianos. Jesús oro para que los cristianos fueran protegidos. Mateo 6:13. (2 Corintios 4:4; Colosenses 1:12-13; Efesios 2:1-3; 1 Juan 3:8; Colosenses 2:15; 1 Juan 4:4; Efesios 6:11-18)

Los evangelios no consideran la hostilidad a Dios solamente por las fuerza del mal sino también por la desobediencia del hombre. Esta desobediencia humana permite que el reino de las tinieblas realice sus propósitos

•  El pecado y la muerte también son nuestros enemigos.

•  El Nuevo Testamento dedica atención al hombre como su propio enemigo. Romanos 8; 2 Corintios 10:4-6.

 
Conclusión.

a. Hay que someternos a Dios y resistir al diablo. (Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8)

b. Hay que apropiarnos  toda la armadura de Dios. (Efesios 6:11-18)

c. Hay que transformar nuestras mentes con la meditación en y la aplicación de la Palabra de Dios a nuestras vidas. (Romanos 12:1,2)

d. Hay que vivir en obediencia a la Palabra de Dios. (2 Corintios 10:5)

e. Hay que confesar nuestros pecados, acompañado por un verdadero arrepentimiento. (1 Juan 1:9; 2 Corintios 7:9-10)

​Angelología